Archipelago es una de las novedades de Essen 2012 donde no ha tenido la repercusión esperada. Un juego de exploración, desarrollo y gestión de recursos que nos traslada a la era de los descubrimientos. Un periodo de casi 300 años que comienza en el siglo XV y termina en el siglo XVIII. 

Los navíos construidos con la ingeniería naval de la época, cuyos cascos eran de madera, resultaban muy débiles frente a la fuerza de las tormentas en alta mar. Tampoco se disponía de precisión para medir distancias y en la mayoría de los casos se adentraban en zonas desconocidas sin cartografiar. No debemos olvidar que las condiciones durante el trayecto eran pésimas, la alimentación y la higiene eran absolutamente inadecuadas. Con estas lúgubres premisas es lógico pensar que pocos barcos de los que zarpaban llegaban a su destino en condiciones optimas. Pero la esperanza de obtener fortuna y materias primas muy valoradas en Europa empujaban a aquellos hombres a embarcarse rumbo a lo desconocido.

El buen ánimo que acompañaba el avistamiento de tierra firme desaparecía rápidamente. Si el trayecto había resultado duro, no lo era menos el destino. Hostilidad por gran parte de la población local y nuevas enfermedades era la comitiva que les esperaba al desembarcar. Aunque los mas perjudicados de la colonización fueron las poblaciones locales, arrasadas por las guerras y las enfermedades que viajaban a bordo de los navíos.

El archipiélago

El archipiélago

Archipelago nos sitúa al final de ese trayecto a través del océano, próximos a la costa tras un largo y duro viaje, justo en el instante en el que por fin avistamos tierra. El desanimo de las ultimas semanas ha desaparecido por completo de la tripulación, aunque una incomoda sensación de incertidumbre nos mantiene alerta. Una sensación que nos acompañará el resto de nuestros días.

Tras el desembarco comenzamos nuestra labor de exploración. Una extensión desconocida por colonizar, un hermoso mapa sobre el que dibujar un sueño de ambición. Continuaremos por tierra y mar reconociendo el terreno, situándonos allí donde nos sea mas provechoso, extrayendo los recursos de una tierra rica y prácticamente sin explotar. Edificando los cimientos de ese futuro mejor que nos empujó a esta peligrosa aventura.

La ciudad controla todo el territorio, incluidos los edificios

La ciudad controla todo el territorio, incluidos los edificios

Nos relacionaremos activamente con la población local que emplearemos como mano de obra en las colonias. Iniciaremos junto a ellos un creciente mercado interno donde comprar y vender las materias primas recolectadas. Construiremos nuevos barcos con los que continuar nuestra exploración marítima en busca de nuevas zonas y mas recursos para enviar productos al viejo continente con el que conseguir ingresos, los primeros mercados externos aparecen en el archipiélago. Alrededor de estos puntos comerciales se construyen ciudades, y junto a ellas templos con el firme propósito de transmitir nuestras creencias religiosas a los indígenas.

Tendremos la oportunidad de entablar relaciones con personajes ilustres que nos proporcionaran beneficios, y con otros no tan ilustres y mas peligrosos que nos ofrecerán servicios poco recomendables. Nuestra ambición nos hará en algunos casos construir grandes edificaciones con los que dejar nuestra imborrable huella en el tiempo.

El progreso de los colonizadores europeos provoca un aumento del descontento entre la población. Somos intrusos en sus tierras, agotamos sus recursos, arrasamos todo lo que está a nuestro alcance y nos extendemos sin cesar. Las revueltas dejan de ser algo aislado y la amenaza de rebelión se cierne sobre nosotros.

Tras la pantalla de un jugador

Tras la pantalla de un jugador

La maldición Boelinger

Archipelago es un juego de Christophe Boelinger, diseñador de títulos como Dungeon Twister y Earth Reborn. Juegos con una curva de aprendizaje muy pronunciada, sobre todo en el caso de Earth Reborn, que provoca un distanciamiento por parte de jugadores. No es extraño ver juegos suyos a la venta en el mercado de segunda mano.

Personalmente considero a Boelinger un gran diseñador maltratado e infravalorado. Sepultado entre otros grandes diseñadores con los que parece que no merece salir en la foto. Víctima de aquellos cuya religión es el culto a lo nuevo, sus diseños precisan dedicación, mucha en algunos casos. Un precio demasiado alto que muchos no estamos dispuestos a pagar.

Archipelago no presenta novedad alguna a nivel de mecánicas. Es un juego de reglas sencillas, tema llamativo, un gran diseño con unos buenos componentes y la promesa de ser un colaborativo sin efecto líder. Sin embargo el juego no es tan sencillo y las primeras partidas provocan malas sensaciones. Algo no encaja, lo que provoca las primeras criticas negativas. La gran mayoría orientadas hacia los finales abruptos y la imposibilidad de hacer previsiones sobre las crisis que se suceden en el archipiélago.  Las partidas se vuelven insulsas y carentes de sentido, sin sensaciones de ningún tipo, navegando sin rumbo. No existe un fin apetecible que incremente el interés.

Turno de juego y cartas de progreso

Turno de juego y cartas de progreso

Este conjunto de cualidades posiblemente sea la causa de que Archipelago haya pasado prácticamente desapercibido por Essen 2012. Alimentando la leyenda sobre la maldición de Boelinger.

No voy a negar que el desanimo hizo presa de mí tras las primeras partidas. En esta ocasión no era producto de unas desmesuradas expectativas creadas alrededor del juego. Algo no fluía. Incluso voy mas allá, me resultaba mediocre.

Otro principio de incertidumbre

Me he negué a creer que este diseñador pudiera sacar al mercado algo tan nefasto, así que me embarqué en una cruzada personal, probando el juego una y otra vez, castigando cruelmente a mis compañeros de viaje. Hasta que por fin, tras varias partidas, encontramos la vía de acceso al lugar al que Boelinger nos quiere llevar, al que solo se llega con dedicación y predisposición.

No son importantes las mecánicas, aunque fluyen. No consiste en conocer las reglas para disfrutar de la experiencia lúdica que nos ofrece, centrarnos en ellas solo provocará decepción. No es un juego fácil de disfrutar, el placer reside en jugarlo y en vivir las sensaciones que reporta. Debemos involucrarnos, meternos en el papel que nos propone.

Mercado externo

Mercado externo

Una de las virtudes de Archipelago es la estrecha relación con el tema, todo lo que contaba en la introducción de esta entrada tiene eco en el juego. Uno de los aspectos que mas me gusta es el débil equilibrio que existe entre la población indígena y los colonizadores. El mas leve descuido puede prender la mecha de la rebelión. Todo, absolutamente todo lo que hagamos, influye en dicho equilibrio. La población, el terreno colonizado, las materias primas en los mercados, los impuestos, las crisis, los edificios. Es indispensable cooperar con el resto de exploradores para no romper el frágil hilo del que pendemos.

Otra cualidad destacable que imprime carácter al juego son las crisis en el mercado interno y como afectan a la población. Representa perfectamente el descontento de los trabajadores de la colonia ante la explotación a la que se les somete. Me gusta que exista la posibilidad de que algunos trabajadores se declaren en rebelión ante el incumplimiento de las “obligaciones” de la colonia, y como contrapunto que la religión afecte de forma directa a los trabajadores que forman parte de la comunidad y les disuada de rebelarse contra la misma. Percibo ese placer oculto de saborear que todo encaja con naturalidad. Consigue que juegue pensando que supero la crisis o construyo templos porque me ayuda a controlar el descontento de la población, no porque sea un movimiento que genere puntos de victoria.

Siempre al filo de la rebelión

Siempre al filo de la rebelión

Un punto muy interesante es la interacción que se mantiene con el resto de jugadores, con los que puedes negociar en distintas fases de cada ronda, y que según avanza la partida se vuelve mas y mas denso. Recordad que es un juego semi-cooperativo, por lo que en algún momento las negociaciones se verán envueltas en una atmósfera de máxima angustia.

Es un juego de una tensión mayúscula que se mantiene a lo largo de todo el partida gracias a los objetivos ocultos. Este es uno de los puntos mas controvertidos del juego, porque junto a dicho objetivo aparece la condición de final del mismo, dando la posibilidad de finalizarlo a cualquier jugador. Personalmente a mi me parece uno de los puntos vitales del producto.  Como decía al principio, la incertidumbre es una constante que mantiene el clímax durante toda la partida. Desconocer el objetivo de tus oponentes y su condición de final de juego te hace desconfiar de todo y de todos. Es en este punto donde realmente brilla Archipelago, la gran tensión que genera dota al juego de un nivel de estrés muy alto, consigue crear una experiencia de juego magnifica. Christophe Boelinger ha creado un juego distinto, un juego donde las sensaciones son lo unico que realmente importa.

 

DISEÑADOR: Christophe Boelinger
JUGADORES: 2-5
DURACIÓN: 120 min.
IDIOMA: Ingles. (Dependencia del idioma en cartas).
FECHA DE LANZAMIENTO: 2012
COMPLEJIDAD: 3/5

Expansiones:

Mas información:

8 Responses to Archipelago una ruta de difícil acceso

  1. Gudix dice:

    Chapó!!!

    Me he imaginado como extranjeros llegan a las tierras a arrasar con los recursos y al final aprenden a convivir con los natales si quieren prosperar.

    Se le ve buenas dosis de gestión y planificación en un marco semi-cooperativo, suena muy bien. Me encantaría probarlo.

    Muy buena reseña Mr. Jack 😉

    • Mr. Jack dice:

      Romper el equilibrio afecta a todos los jugadores. Todos pierden excepto si tu objetivo oculto es provocar la rebelión.

      Si tienes posibilidad pruébalo, espero que a ti te cueste menos que a mi llegar a saborearlo.

      Saludos Gudix!!!

  2. Jamuki dice:

    ¡A mi me encanta archipelago! Lo único es jugarlo con los jugadores adecuados, no con alguien que termine la partida a proposito si cree que no va a ganar.

  3. Lethan dice:

    Una partida he echado con el escenario corto, y lo cierto es que no lo disfruté del todo por ser demasiado corto.

    Aún así, tuve la suerte de que el dueño ya había jugado varias veces y sabía cómo manejar un poco el juego, habiendo superado ya los problemas iniciales, con lo que a los demás nos resultó todo mucho más fácil; íbamos avisados de que Archipiélago no era un euro al uso.

    Y a mí la partida me gustó mucho; al principio todo muy tranquilo, pero de repente empiezan las crisis a pegar fuerte, empiezan los indígenas a darse cuenta de como funciona el asunto… ¡Qué estupenda sensación de agobio, qué grandes las caras de todos diciendo “de ésta no salimos vivos”!

    En definitiva, que el juego me resultó muy agradable, la verdad.

    Gran reseña compañero!

    Un saludo!

    • Mr. Jack dice:

      Yo el juego corto no lo recomiendo. En todo caso para una partida rápida y enseñar a jugar a la gente.

      El juego gana enteros con más partidas. Juegas sin perder de vista al resto de los jugadores, con la mosca tras la oreja “¿Qué llevarán estos cabrones?” y sin dejar de lado las crisis, cuidando cómo te desarrollas porque puedes cumplir la condición de victoria de otro jugador.

      Saludos Lethan!

  4. mT dice:

    Llego tarde pero vengo para decir que el otro día pude jugarlo y me pareció un juegazo, algo completamente diferente a todo lo que he jugado.

    Esa colaboración obligatoria pero a la vez competitiva es un gran acierto, peca de algunos fallos pero sobretodo necesita un buen grupo de juego para ser disfrutado.

    Como siempre excelentes fotografías!

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